Por Mariana Miranda, (Psicóloga/Escritora)

     No tengo ganas de escribir sobre la desaparición forzada de personas. No tengo ganas no tengo ganas no tengo ganas. Hoy es un día de sol. Lindo. Para ir a correr al parque. Para ir a la playa. No tengo ganas de escribir sobre la desaparición forzada de personas. Todos somos Santiago hoy. ¿Y dónde está? Es la pregunta del millón. Hoy no vino Santiago, hoy está ausente. ¿Y van? Dicen las malas lenguas, o las buenas, según como se mire, que el primer desaparecido de la historia oficial argentina (las versiones alternativas no cuentan) fue Mariano Moreno. Abogado, periodista, escritor, defensor de los derechos humanos de los indígenas a rajatabla, según dicen, murió envenenado. Lo tiraron en alta mar, envuelto en la bandera inglesa, su cuerpo  habrá terminado de desaparecer en el fondo, devorado por los peces. Eso fue en 1811. En alta mar. Los milicos los tiraban desde los helicópteros, todavía vivos, con pesas para que los cuerpos nunca aparecieran. Esto fue en una remake espantosa en los bautizados tristemente como “vuelos de la muerte”. Estamos en 2017. Hoy es 2017. Todos los indios que desaparecieron antes de Moreno no se cuentan. Todos los indios que desaparecieron antes de Santiago tampoco cuentan. Ni los tobas ni los mapuches ni los wichi. Total son todos indios. Se cuentan los blancos, los indios no. No entran en la categoría de personas. Y no tengo ganas de escribir sobre la desaparición forzada de personas y no tengo ganas no tengo ganas no tengo ganas. ¿Y van? ¿Cuántos van? Fueron 30.000 según rezan informes específicos sobre el Proceso de Reorganización Nacional. Ahora, la derecha los pone en duda y los minimiza. “Por algo habrá sido”. “En algo habrán andado”. “Por algo se lo habrán llevado”. Como justificando.  El informe de la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) de 1985  fue terrorífico. Hoy las versiones contrarias los minimizan. En cantidad y en calidad. Ernesto Sábato, Graciela Fernández Meijide, Estela de Carloto, Juan Gelman testimoniaron políticas aberrantes sobre la desaparición forzada de personas que nunca encontraron. Muchos testigos y víctimas que declararon frente a la CONADEP tuvieron que volver a declarar en los tribunales federales orales cuando se llevaron a juicio justo las causas. ¿Y Julio López? ¿Dónde está Julio López? Tenía que ir a dar declaración testimonial y sospechosamente desapareció la noche anterior. Jamás encontraron el cuerpo. El asesinato de Silvia Suppo en su negocio en Rafaela también fue muy conveniente a la gente de “la fuerza”. Tenía que declarar como testigo en el juicio de la desaparición forzada de su pareja. Murió en un robo muy extraño…También la matan el día anterior a declarar en tribunales.  Es que las fuerzas tejen redes eficaces e indestructibles. De todos modos en esta encrucijada los indígenas no cuentan. Los pibes chorros mucho menos. Los niños y niñas llevados para prostitución infantil y secuestrados tampoco. Acá en Rosario la desaparición de Bruno Gentiletti todavía nos da escalofríos. Nunca más volvió. Nunca más lo encontraron. Desapareció un domingo de sol en un verano en el balneario la Florida. En 1997. Tenía 8 años. A veces aparecen en las redes cartas desesperadas de la familia con imágenes de Bruno adaptadas a las características faciales que tendría que tener ahora. En algún momento la familia se cansa. Se cansan de buscarlo/s. Se acostumbran a estar con ese des/existente  extraño y fantasmagórico que es el desaparecido. Conviven con él o ella. Se acostumbran a esa presencia extraña y  van con ellos/as a todas partes. “No están ni muertos ni vivos, están desaparecidos”, declaró a la prensa Jorge Rafael Videla. “Se fueron a España”, dijeron muchos. ¿Cuántas Marita Verón hay? ¿Cuántas  María Cash? Y son madres que siguen buscando. Una madre que pierde un hijo ya no puede perder más nada y saca las fuerzas de donde sea. Eso los militares no lo calcularon. Por más que les tiraran la caballería montada y los gases lacrimógenos a las primeras “locas” que con los pañuelos blancos (eran pañales de bebés en un principio, pañales de tela, no los descartables y modernosos  que usamos ahora) empezaron a hacer las rondas de los jueves frente a la Casa Rosada. Tampoco los Luque y los Saadi  y su red de encubrimiento política-jurídica-policial calcularon la polenta de Ada Morales al momento de marchar en silencio por el crimen de su hija. Ni la polenta de Ada ni la de toda Catamarca. ¿Y van? ¿Cuántos van? No tengo ganas de escribir sobre la desaparición forzada de personas. Y no tengo ganas no tengo ganas no tengo ganas. Hoy es un día de sol. Lindo. De primavera. Contrariando pronósticos de lluvias. Un lindo día para ir a correr al parque. Para ir a nadar a la playa. Como cuando desapareció Bruno. Recién ahora se están descubriendo y develando las redes de encubrimiento de “la fuerza” sobre las desapariciones de Franco Casco y Pichón Escobar, cuyos cadáveres aparecieron extrañamente flotando a la deriva en el río Paraná, acá en Rosario. Había más de treinta (sí escuchaste bien, treinta o más) policías implicados en la red de encubrimiento de la muerte de Franco Casco. Algo similar pasó con el caso de Walter Bulacio en una comisaría de La Plata. Fue arrestado en una razzia policial y golpeado en la comisaría. Llega a morir en el  hospital al que lo llevan los mismos policías. La autopsia es determinante respecto a los golpes recibidos. El más contundente y causal de la muerte fue el del cráneo pero tenía golpes contundentes en todo el cuerpo. Eso fue en 1991. La Corte Interamericana  de Derechos Humanos dictó una sentencia con una serie “de recomendaciones” al estado argentino y lo condenó a pagar los daños y perjuicios a la familia de la víctima. Eso fue en el 2003. Hoy es 2017. ¿Y Santiago Maldonado donde está? ¿Y las “recomendaciones” de la Corte Interamericana de Derechos Humanos? ¿Dónde están? ¿Y cuántos mapuches desaparecieron antes? En Esquel la realidad interétnica es alarmante. Tanto los ambientalistas como los miembros de las comunidades indígenas enfrentan abiertamente a los empresarios capitalistas que “invierten” para destruir el país y enriquecerse los bolsillos, la mayoría terratenientes extranjeros como es el caso de Benetton.  Lo mismo que en el Chaco, en Formosa y en otras partes. Félix Díaz ya había denunciado los ataques policiales y de gendarmería sobre la comunidad qom de La Primavera. ¿Y con eso qué pasó? ¿Por qué ningún periodista va hoy a ver qué pasa en La Primavera? Porque no vende. Hoy vende Santiago. Todos vivimos (tristemente) de él. Son tristes y lamentables las explicaciones y justificaciones de la Bulrich que pretende (todavía) disimular la posible responsabilidad de la gendarmería. Macri no sabe, no contesta. Nunca pensaron que esto hubiera podido llegar a tanto. En su momento no le dieron importancia. Era un desaparecido más. Hoy todo el país habla de Santiago. Miles fueron a la marcha, politizada o no politizada por la oposición. Miles en todo el país, el mismo día, a la misma hora. Y ellos no le dieron importancia, no lo consideraron. Ahora justifican diciendo que eran “un grupo de gendarmes”, justifica el gobernador de la provincia diciendo que son “un grupo de policías” los implicados en una estafa alarmante contra el estado provincial. Que la mayoría son muy buena gente y trabaja muy bien. Sí, no tengo dudas. Pero hay muchos que no. Y son fuerzas verticalistas, las órdenes son órdenes y el que no cumple órdenes desacata. Y hay oficiales de alto rango implicados en la defraudación. Sanear las fuerzas es algo que se dice se dice se dice pero en la práctica (soy conciente) es muy difícil de hacer, menos por civiles. Y no tengo ganas de escribir sobre la desaparición forzada de personas no tengo ganas no tengo ganas. Hoy es un hermoso día de sol pondría en mi cuaderno, debajo de la fecha del día. El estado es el responsable de la seguridad de sus ciudadanos (¿los indios no son ciudadanos? ¿los  pibes chorros tampoco? ¿los niños y niñas y adolescentes tampoco?). ¿Y María de los Ángeles Paris? ¿Cómo murió? Hay muertes que son mucho más que sospechosas, por más que los cadáveres aparezcan. Y no tengo ganas de escribir sobre la desaparición forzada de personas y no tengo ganas no tengo ganas no tengo ganas. Hoy es un hermoso día de sol. Lindo. Como para ir a pasear al parque. Y Santiago no está. ¿Dónde estás Santiago? ¿Dónde? ¿Dónde?

                                         marianamiranda66gmail.com