EL BANQUERO DEL DIABLO

Tras una cena organizada por Hermann Göring el 5 de enero de 1931, Hjalmar Schacht quedó fascinado por la personalidad y el carisma de Adolf Hitler. El banquero sintió que Hitler era el líder que Alemania necesitaba y merecía, llegando a experimentar una especie de fascinación o hechizo ante la facilidad de palabra del futuro dictador. Aunque Schacht no estaba convencido con el programa económico nazi, pensó que Hitler se parecía a él en cuanto a ser un hombre decidido que quería aplicar sus ideas a cualquier precio, lo que finalmente lo impulsó a unirse a su causa.

Así comienza la historia de este desconocido del Tercer Reich, su misteriosa figura es el contenido de un manipular de la economía alemana desde Weimar al Reich alemán que propagaba el ideal del patriotismo similar a los gobiernos de los patriotas liberales del mundo actual donde la cima es el eje de la económica mundial sujeta a estos hombres elegidos por un Manifiesto del dominio mundial como sujetos endemoniados de realizar daños económicos y humanos dentro de este mundo conflictivo del siglo XXI.

Tomo como modelo de eso seres enigmáticos que surgen de la nada como Hjalmar Schacht un economista ambicioso y una mente siniestra que sirvió al mismísimo diablo llamado Adolf Hitler y siendo por lo tanto el banquero del diablo y cuando hablo de los patriotas, este personaje en un misterio en todo su ser, y según el cuándo leyó Mi lucha la biblia nazi, dijo que el contenido del mismo no era racista sino de un patriota. Hoy tenemos los mismos representantes de los gobiernos patriotas como Donald Trump y Javier Milei. La historia se vuelve a repetir, los gobiernos son siniestros manipuladores del mal en realidad son los economistas al servicio de los planes más oscuros de sectas que no figuran en los libros de historia queridos lectores disfruten de una nueva historia de la historias.

¿Cómo ocultaba Schacht sus reuniones secretas?

Hjalmar Schacht utilizaba principalmente su propiedad en Gühlen, situada a unos 80 km al norte de Berlín, como un refugio privado. Esta enorme casa rodeada de bosques le permitía celebrar reuniones confidenciales con la seguridad de que nadie podría espiarlo. Posteriormente, cuando se convirtió en un sospechoso para el régimen y descubrió micrófonos ocultos en su apartamento de Berlín, Schacht mantuvo sus actividades de resistencia en el mayor secreto, intentando distanciarse del aparato nazi mientras servía de informante para la resistencia.

Schacht y la violencia nazi

Aquí son las varias posturas de Hjalmar Schacht frente a la violencia nazi:

Durante la ‘Noche de los Cristales Rotos’ (1938): El documental menciona que Schacht quedó abrumado por la violencia, los asesinatos y la quema de sinagogas, llegando a tener el valor de denunciarlo públicamente.

Sobre las leyes de segregación: Aunque Schacht era antisemita, el video señala que sus convicciones eran más moderadas en cuanto al ritmo de la expoliación. Advirtió a los nazis que

realizar estas acciones demasiado rápido afectaría negativamente a la economía alemana, aunque no estaba en desacuerdo con el proceso de expoliación en sí.

Sobre el Holocausto: Es probable que Schacht estuviera al tanto de los crímenes y las ejecuciones masivas en el frente del este, ya que formaba parte de la élite de Berlín y mantenía contactos con oficiales del ejército y opositores al régimen.

En el juicio de Núremberg: Tras la guerra, al ser confrontado con las grabaciones de los campos

de exterminio, Schacht declaró ante el tribunal que las imágenes le habían conmocionado profundamente, asegurando que él no había participado en los crímenes del nazismo.

El libro que cautivo a Schacht para entender a Hitler

Durante un viaje al extranjero para dar conferencias en Estados Unidos en 1930, Hjalmar Schacht leyó «Mi lucha» (Mein Kampf) de Adolf Hitler en el barco en el que viajaba. El relato indica que, tras su lectura, Schacht interpretó la obra como la de un patriota y no como la de un racista.

¿Cómo evitó Schacht ser condenado en Núremberg?

Según el video, la estrategia de defensa de Hjalmar Schacht en el juicio de Núremberg se basó en los siguientes puntos:

Habilidad negociadora y selectividad de información: Schacht fue extremadamente hábil al saber exactamente qué admitir y qué negar durante su testimonio.

Relato sobre la resistencia: Schacht presentó un relato donde enfatizó su supuesta labor dentro de la resistencia al régimen, posicionándose como un opositor interno (42:46 – 42:48).

Crítica a los errores del nazismo: Argumentó que él había criticado los errores del nazismo, asegurando ante el tribunal que no había participado en los crímenes cometidos por el régimen.

Reacción ante las pruebas de los campos: Cuando se le mostraron las grabaciones de los campos de exterminio, Schacht declaró estar profundamente conmocionado por lo que vio, distanciándose emocionalmente y moralmente de las atrocidades.

Finalmente se indica que esta estrategia, sumada a la falta de pruebas concluyentes sobre su culpabilidad en la preparación directa de la guerra o en crímenes contra la humanidad, resultó en su absolución.

CUANDO EL DIABLO SEDUJO AL FINANCISTA

Según el video, tras una cena organizada por Hermann Göring el 5 de enero de 1931, Hjalmar Schacht quedó fascinado por la personalidad y el carisma de Adolf Hitler. El banquero sintió que Hitler era el líder que Alemania necesitaba y merecía, llegando a experimentar una especie de fascinación o hechizo ante la facilidad de palabra del futuro dictador. Aunque Schacht no estaba convencido con el programa económico nazi, pensó que Hitler se parecía a él en cuanto a ser un hombre decidido que quería aplicar sus ideas a cualquier precio, lo que finalmente lo impulsó a unirse a su causa.

El inició su carrera económica

La formación académica de Hjalmar Schacht fue el cimiento de su carrera profesional. Tras estudiar en diferentes áreas sin un rumbo definido, cursó un semestre en París durante el ‘asunto Dreyfus’ y finalmente se decantó por la economía. Además, durante su estancia en la Sorbona, Schacht aprovechó para aprender francés. Posteriormente, regresó a Alemania donde obtuvo un doctorado en economía, lo cual le permitió comenzar a trabajar con gran éxito en el sector financiero.

¿Qué motivó a Schacht a cambiar de partido?

La trayectoria política de Hjalmar Schacht estuvo marcada por su naturaleza como un oportunista ambicioso que buscaba constantemente ejercer el poder económico para «enderezar» Alemania. Sus cambios de afiliación respondieron a diversas motivaciones:

• Desilusión con el sistema: Tras participar en la creación del partido de izquierdas DDP en la

República de Weimar, Schacht experimentó una creciente desilusión con la administración estatal, lo que llevó a muchos industriales y banqueros de la época, incluido él, a desplazarse del liberalismo hacia el nacionalismo liberal y posteriormente hacia movimientos fascistas.

• Interés en la resolución de las reparaciones de guerra: Su oposición a la política de reparaciones del gobierno del canciller Heinrich Brüning fue la base fundamental de su acercamiento inicial con el movimiento de Adolf Hitler, al considerar que el gobierno vigente era incompetente para manejar la carga financiera del país.

• Fascinación personal y ambición: Schacht se sintió atraído por el carisma y la determinación de Hitler tras una cena en 1931. A pesar de no estar convencido con el programa económico nazi, Schacht creía presuntuosamente que podría utilizar a Hitler para imponer sus propias ideas económicas y alcanzar la cima del estado.

LA ESPOSA MANIPULADORA DEL FINANCISTA DEL DIABLO

La esposa de Hjalmar Schacht, Luis, desempeñó un rol fundamental al influir en su decisión de unirse a la causa nazi. Tras la cena en 1931 donde Schacht conoció a Adolf Hitler, Luis se mostró fascinada por el futuro dictador y terminó convenciendo a su marido para que se uniera a él.

Schacht y las casas para comunicarse en secreto Hjalmar Schacht utilizaba espacios privados y seguros para sus comunicaciones y reuniones  secretas:

Su propiedad en Gulen: Ubicada a unos 80 km al norte de Berlín, esta casa rodeada de bosque contaba con paredes «secretas» donde Schacht realizaba reuniones importantes con la certeza de que nadie podía espiarlo.

Reuniones con la resistencia: Tras perder su influencia oficial, tanto su apartamento en Berlín como su casa en Gulen se convirtieron en lugares de encuentro para opositores al régimen nazi, donde Schacht compartía información con militares e intelectuales.

La casa de las conspiraciones en Gulen

La propiedad de Hjalmar Schacht en Gulen, situada a 80 km de Berlín, fue un lugar clave para sus actividades políticas y personales debido a su aislamiento y privacidad. Los puntos destacados son los siguientes:

Centro de reuniones confidenciales: La casa, rodeada de bosque, contaba con paredes «secretas» que permitían a Schacht realizar reuniones de alto nivel e intercambiar información con la certeza de que nadie podría espiarlo.

Punto de encuentro de la resistencia: Años más tarde, tras perder sus funciones oficiales dentro del régimen nazi, su casa en Gulen se convirtió en un lugar de reunión fundamental para opositores al sistema, donde conspiradores compartían información y discutían estrategias .

Refugio en la posguerra: Tras ser excluido del gobierno y del Banco Central, Schacht se retiró a esta casa en diversas ocasiones para descansar y reflexionar, especialmente durante los años finales del conflicto bélico.

(Continuará)