Comenzaron las obras de pavimentación definitiva de calle Lima entre avenida Pellegrini y 27 de Febrero. El proyecto apunta a generar barrios más seguros y con mejor calidad de vida.

La provincia de Santa Fe y la Municipalidad de Rosario continúan trabajando en forma conjunta en el barrio Bella Vista Oeste. Estas acciones tienen como finalidad solucionar problemáticas sociales y urbanas de las familias que viven en el sector comprendido por avenida Pellegrini, bulevar Avellaneda, calle Felipe Moré y avenida Presidente Perón.

 

Tras las intervenciones llevadas a cabo en la zona de Grandoli y Gutiérrez, barrio Ludueña y ahora Bella Vista, este dispositivo apunta a pacificar el barrio a través de diversas tareas urbanas y sociales.

 

El  viernes 12 de julio comenzaron las obras de pavimento a nivel definitivo en calle Lima, desde avenida Pellegrini a 27 de Febrero. En este marco, ya se realizaron las excavaciones para conectar los desagües pluviales en las calles Servando Bayo y Pasco, y actualmente está en ejecución en Servando Bayo e Ituzaingó.

 

Al respecto, el secretario de Estado del Hábitat de la provincia, Diego Leone, señaló que ésta «es una obra estructural que integrará el barrio a la trama urbana de la ciudad y mejorará notablemente la circulación vehicular, evitará anegamientos y eliminará las zanjas en un tramo de más de un kilómetro de extensión».

 

«Este proyecto representa una importante inversión provincial de más de 80 millones de pesos y estimamos que a principios del año que viene las familias del barrio podrán disfrutar plenamente de las mejoras», continuó diciendo el funcionario provincial.

 

A su turno, el secretario General de la Municipalidad, Gustavo Zignago, detalló: “Estas acciones son la continuidad de una política de Estado que fuimos construyendo con el transcurso del tiempo y que aporta infraestructura urbana, capital social y viene de la mano del trabajo cotidiano para fomentar la convivencia y gestionar las violencias urbanas».

 

«Este es el producto de un trabajo multiagencial entre la provincia y el municipio a través del Plan Abre, Nueva Oportunidad y AMAP. La intervención urbana de la mano de las políticas sociales con el distrito a la cabeza, mejoraron notablemente los índices de violencia de un espacio de la ciudad que lo necesitaba”, agregó.

 

Por su parte, Ignacio Gómez, director del CMD Oeste resaltó: «Lo más visible es la obra de pavimento, pero desde fines del año pasado estamos trabajando en el barrio con una serie de acciones como las liberaciones de espacios públicos, de las veredas, potenciando la iluminación, haciendo poda y visitando casa por casa para relevar la situación de cada familia”.

 

Además sostuvo que se está realizando un proyecto de inclusión socio-laboral para jóvenes mayores de 16 años quienes están siendo incluidos en las cooperativas de trabajo del barrio.

 

Jesús es un vecino que hace más de 40 años vive en barrio Bella Vista Oeste. Es jubilado y sigue atento la transformación de su cuadra. “La fisonomía del barrio es otra. Un cambio fundamental. Estaba todo tapado y no se podía salir. El impacto fue positivo, estoy contento con esta intervención”, afirmó.

 

En cuanto a las mejoras, se destacan trabajos de bacheo y repavimentación, rectificación de zanjas, colocación de cestos paqueteros y contenedores domiciliarios, ordenamiento del espacio público, e instalación de luminarias led en las avenidas Presidente Perón y Pellegrini.

 

En tanto, en la plaza Chiodi, ubicada en Lima y Pasco, se hicieron importantes mejoras a través del Presupuesto Participativo con la colocación de luces led, una estación aeróbica, senderos y plantación de árboles.

 

También se llevó a cabo un relevamiento de los vecinos puerta a puerta con el objetivo de detectar distintas problemáticas a abordar. Se hizo hincapié en el relevamiento de personas con discapacidad, embarazadas, indocumentadas y en condiciones de percibir un subsidio por Asignación Universal.

 

 

La abuela que teje para la maternidad del Roque Sáenz Peña

 

Etel Venecia, más conocida como Tati, es una vecina de 83 años de la zona sur. Tiene un fuerte sentido de pertenencia con su barrio y se define como una mujer activa y solidaria.

 

La  mañana del 26 de julio, la maternidad del Roque Sáenz Peña recibió la visita especial de Tati que donó escarpines y mantas tejidas por ella a los bebes recién nacidos.

 

Durante el encuentro, la abuela de zona sur recorrió cada lugar de la maternidad, habló con las mamás que están allí internadas y recordó sus propias experiencias de parto: “En mi época no había todo este servicio a disposición de las mujeres. Yo pasé una situación compleja luego de dar a luz”, contó Tati que se mostraba asombrada por las remodelaciones del hospital y las nuevas prácticas implementadas en relación al parto respetado.

 

“La gente que pasa por acá queda vinculada afectivamente a la institución. Esto habla de que ha pasado un momento difícil de su vida, lo pudo superar y se sintió acompañada”, explicó el director del Roque Sáenz Peña, Matías Vidal.

 

“Tati nos contó su experiencia y todo lo que una mujer de su edad vivió y asume que debe ser. Hoy hay otras cosas demostradas, se respetan otros tiempos y estamos convencidos de eso”, agregó el director del hospital que también dijo que las personas vuelven a la institución agradecidas, llevan sus producciones artesanales, pasan a saludar, referencian a un familiar o vuelven para atenderse en el mismo lugar.

 

“Me parece que tiene que ver con lo que significa el Roque Sáenz Peña para la zona sur y la ciudad. Es una institución que cuando uno la necesita están las puertas abiertas, sobre todo en los momentos donde no se sabe a quién pedir ayuda o necesita estar acompañado”, destacó Vidal.

 

Tati recorre los pasillos con una sonrisa amplia, mira cada detalle y narra su vida con pasión: “La tercera edad es volver a nacer. Tengo amigos que se quedan tras una ventana y yo les digo que ese vidrio que parece empañado, cuando se traspasa, hay una vida.”

 

La abuela de zona sur vive en el barrio desde que tiene tres años y en todo este tiempo dejó su huella de amor y hospitalidad. Un día, buscando entre sus cosas, encontró una bolsa llena de lanas y emprendió una de las tareas que más disfruta: tejer. Sin darse cuenta del resultado, produjo 70 escarpines y con el restante hizo mantas.

 

“Pensé en el Sáenz Peña para donar lo que había tejido. Lo consulté en el distrito y enseguida hicieron las gestiones. Me alegra que muchos chicos recién nacidos se vayan de acá y tengan un zapatito de la abuela Tati”, dijo emocionada autoreferenciándose.

 

Por su parte el director del Distrito Sur, Diego Herrera calificó a Tati como una histórica: “Tiene mucha sensibilidad y es un ejemplo de participación. Hace un mes que asumí y a los pocos días se vino a presentar y a poner a disposición. La semana pasada trajo la propuesta de donación de escarpines y automáticamente le dijimos que sí. Hablamos con los directivos del hospital y hoy lo pudimos concretar”, detalló.

 

“Voy al Distrito desde hace 10 años, es como mi segunda casa. Soy parte, también, del Presupuesto Participativo. Tratamos de hacer muchas cosas por el barrio. Ojalá que la gente sepa cuidarlo”, afirmó Tati que no solo es activa ciudadana sino que también está en grupo de teatro, hace coro y va al taller de la memoria. Todas propuestas del municipio.

 

Tati es madre de cuatro hijos, abuela de 17 nietos y bisnietos. Enviudó hace doce años y si bien fue un momento muy doloroso eso no la detuvo. Habla con una motivación poco vista. Ella alienta a la gente de su edad a que no se quede, que tenga un propósito.

 

“La vida es como un cerrojo, si no lo abrís, se oxida y nuestro cuerpo se oxida, por eso hay salir a vivir la vida”, concluyó Tati.